Para las mujeres víctimas de violencia sexual, sobre todo niñas y adolescentes, continuar con un embarazo no deseado puede ser más riesgo para su salud mental que someterse al aborto terapéutico, señaló la doctora Vanessa Herrera, psiquiatra y terapeuta.

“Uno de los mitos y creencias más extendidos es creer que el aborto aumenta el riesgo de problemas de salud mental, eso es falso. (..) En este caso, es todo lo contrario, después de una experiencia traumática severa, más aún en una niña, forzarla a tener un embarazo la expone a un alto riesgo de suicidio, depresiones severas, ansiedad, estrés postraumático e impacta en su proyecto vital”, comentó la doctora.

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¿Cómo afrontarlo?
Ante esta situación, Herrera señaló que, en primer lugar, es necesario sensibilizar a la población, especialmente a los profesionales de salud interdisciplinarios, para que tengan una clara comprensión del marco normativo vigente sobre los derechos humanos y su impacto en la salud mental.

“Es clave que todos los operadores de salud, tanto de hospitales como establecimientos, escuchen atentamente a la víctima y no juzgar, no invalidar, no minimizar sus emociones o sobreponer sus propias creencias religiosas, personales o subjetivas ante un tema de salud pública”, anotó.

También resaltó que es esencial que la víctima tenga un acompañamiento emocional permanente a cargo de un equipo de psicología y psiquiatra. A la par, es importante que la familia no la juzgue y le brinde el apoyo inmediato e incondicional.

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