China prohíbe la compra de la plataforma de IA Manus por parte de Meta.

La Comisión Nacional de Desarrollo y Reformas de China prohibió la compra de la plataforma de inteligencia artificial Manus por parte del gigante estadounidense Meta. El organismo de planificación económica ordenó a las partes involucradas la cancelación inmediata de la operación financiera. La transacción, valorada en 2 000 millones de dólares, representaba un movimiento inusual de inversión extranjera en el sector tecnológico chino. Las autoridades de Pekín fundamentaron el veto en el cumplimiento de las normativas de seguridad nacional y el control de activos estratégicos.

El departamento encargado de investigar las inversiones extranjeras divulgó la decisión tras meses de escrutinio legal. El gobierno chino inició una evaluación sobre la transferencia de tecnología y datos al exterior desde principios de enero. Las empresas chinas deben seguir procedimientos legales estrictos para ejecutar fusiones y adquisiciones transfronterizas según el Ministerio de Comercio. La venta de Manus a Meta enfrentó obstáculos debido a la mudanza previa de la empresa a Singapur. Por ello, Pekín sospecha que estos traslados de sede buscan evadir la supervisión de los organismos reguladores locales.

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La plataforma Manus atrajo el interés global tras lanzar un asistente de inteligencia artificial de uso general el año pasado. La herramienta destaca por su capacidad de ejecutar tareas complejas con un número reducido de instrucciones. Sin embargo, la tensión geopolítica entre Washington y Pekín dificulta la expansión de estas firmas mediante capital estadounidense. La prohibición de la venta de Manus a Meta recuerda acciones pasadas de China para impedir la venta forzada de TikTok. El gigante asiático teme la pérdida de soberanía tecnológica en sectores críticos como el desarrollo de agentes de IA.

Actualmente, las firmas tecnológicas chinas operan bajo un clima de represalias comerciales y limitaciones a la inversión. Además, muchas empresas apuestan por Singapur para reducir riesgos geopolíticos, pero esta estrategia atrae ahora un mayor escrutinio de los reguladores chinos. Este caso reafirma la postura rígida de China respecto a la protección de sus innovaciones digitales frente a la competencia de Estados Unidos.