Tras haber brillado en los mejores escenarios del fútbol mundial, Cristiano Ronaldo deberá comparecer en modestos estadios de Arabia Saudita, contra equipos de menor potencial y con temperaturas siempre altas.

El campeonato de Arabia Saudita, en el que debutará el 22 de enero, es un salto a lo desconocido para Cristiano.

Su llegada al país del Golfo supone una operación récord en la historia del fútbol: Recibirá 200 millones de euros (214,8 millones de dólares) por su contrato de dos años con el Al-Nassr y «otros 200 millones» por ser «embajador» de la candidatura conjunta para organizar el Mundial de 2030 que Arabia espera presentar con Grecia y Egipto.

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Pero el cambio de escenario para el cinco veces Balón de Oro y ganador de la Liga de Campeones en cinco ocasiones será duro. Deberá jugar en recintos modestos, como la cancha de Al Batin, en la que solo caben 6.000 espectadores.

Noches de 30 grados

En su debut del domingo, Cristiano jugará en el Mrsool Park, un estadio de 25.000 plazas en la capital Riad, donde el público ya acudió a su presentación a principios de mes.

Una de las preocupaciones que debe tener es el calor. El campeonato, que se disputa de agosto a mayo, permite evitar los picos de temperatura, en el verano boreal, cuando se superan habitualmente los 40 grados.

La mayor parte de los partidos se disputará al caer la noche, pero incluso a esas horas no es raro que se superen los 30 grados entre marzo y septiembre.

Con Ronaldo en sus filas, el Al-Nassr espera lograr su primer título en la Liga de Campeones de Asia, para unirse a sus grandes rivales, Al-Hilal y Al-Ittihad, coronados en varias ocasiones.

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