El universitario de la Facultad de Agronomía, de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP), Alfredo Mego Viena, ha creado un ladrillo hecho sobre la base de botellas de plástico reciclado mezclado con arena, que es más duro que el ladrillo común de arcilla, e incluso más resistente que el ladrillo de concreto o cemento, y lo presentó en la Feria de Innovación realizada en la UNAP.
Alfredo Mego nos comenta que cada bloque de ladrillo contiene 15 botellas de plástico reciclado, más arena, que fundidos a una temperatura ideal forman un material de construcción muy resistente y barato, que se convierte en una muy buena alternativa para construir viviendas y edificios; incluso ya tiene pedidos de organizaciones no gubernamentales (ONGs) y varias empresas constructoras lo han contactado interesados en su producto. Actualmente está patentando su creación, y busca financiamiento para producir a gran escala.
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Lo primero que hizo al tener el producto final fue tomar una comba y tratar de destruirlo para probar su resistencia, y los resultados fueron muy satisfactorios, luego lo llevó a un laboratorio certificado, y el análisis determinó que el bloque es más resistente que el ladrillo común, incluso mejor que el concreto, además es menos pesado, y mucho más económico de fabricar.
Comenta que la idea de crear este producto le nació en el curso de Residuos Sólidos, en donde se habló de la preocupación mundial de que cada año se producen a en el planeta más de 400 millones de toneladas de plástico y se cree que la mitad de este material se concibe para una vida útil de un solo uso; menos del 10% se recicla y se estima que entre 19 y 23 millones de toneladas de desechos plásticos terminan cada año en lagos, ríos y mares. Incluso existe toda una isla de plástico en el Océano Pacífico, y los ríos amazónicos están contaminados con este material.
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