Kremlin refuerza seguridad de Putin por temor a un golpe de Estado.

El Kremlin incrementó drásticamente la seguridad personal alrededor del presidente Vladimir Putin tras una ola de asesinatos de altos mandos militares y el temor creciente a un golpe de Estado. Según un informe de inteligencia europea, el círculo íntimo del mandatario instaló sistemas de vigilancia en las casas de sus colaboradores cercanos y prohibió a su personal de confianza el uso de transporte público. Estas nuevas medidas responden a la inquietud de la élite rusa ante los reveses en Ucrania y la disidencia interna, lo que ha obligado a blindar la seguridad de Vladimir Putin con protocolos de máxima alerta que incluyen el registro doble de visitantes y el uso de teléfonos sin acceso a internet.

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Aislamiento en búnkeres y vigilancia extrema

Los funcionarios de seguridad redujeron drásticamente las apariciones públicas del presidente y limitaron sus visitas a residencias habituales en Moscú y Valdai. En concreto, el informe señala que Putin pasa semanas enteras refugiado en búnkeres mejorados en la región de Krasnodar, cerca del Mar Negro, para evitar posibles ataques. Asimismo, el Kremlin difunde imágenes pregrabadas de sus actividades para simular normalidad, mientras los servicios especiales intentan detectar posibles filtraciones de información sensible. La seguridad de Vladimir Putin ahora prioriza la protección contra drones, una de las mayores preocupaciones del alto mando ante intentos de asesinato dirigidos por la propia élite política rusa.

Riesgo de conspiración y purgas internas

El dossier identifica al exministro de Defensa, Sergei Shoigu, como una figura asociada al riesgo de una sublevación debido a su gran influencia sobre los mandos militares. Cabe precisar que el reciente arresto de su colaborador cercano, Ruslan Tsalikov, debilitó la posición de Shoigu y aumentó la paranoia dentro del establecimiento de seguridad. Por su parte, el jefe del Estado Mayor, Valery Gerasimov, criticó duramente al Servicio Federal de Seguridad (FSB) por su incapacidad para proteger a oficiales de alto rango tras el asesinato de un general en diciembre. Finalmente, Putin ordenó ampliar la protección de su guardia personal a otros diez comandantes clave para frenar la desmoralización.

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